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Adaptando

Hoy desperté pensando en mis amigos, en aquellos que se fueron, en aquellos que perdí. Y principalmente en una persona, que realmente espero pueda leer esto, no lo sé, pero de hecho tendrá que leerlo.
Y se me ocurrió una canción, o bueno, a otra persona ya se le había ocurrido, solo que yo hice una adaptación un tanto mediocre, desentonada, y destiempada. ¿Qué canción es? Es de una conductora infantil, y se llama "Yo soy Karina". Claro yo no soy Karina, pero la canción se llamó así, y pues con unos cambios por aquí y otros por acá les dejo la torpe modificación que le hice.


Parece que fue ayer
cuando nos conocimos
desde la congregación

nos hicimos muy amigos
un día te separaste
pero no te olvidé
y ahora estoy aquí
prendido otra vez
esperando por ti

//yo soy tu amigo
soy más que un amigo
por que soy como tú
nos gusta actuar
nos gustar bailar
y hacer algunas travesuras por ahí//

Cuando estoy junto a ti
mi vida es como un sueño
y me siento feliz
cuando te veo contento

Yo soy tu amigo
yo soy como tu
somos divertidos
de todo corazón

Y como de seguro lo han estado leyendo, posiblemente hasta intentando cantarla, o en el más flojo de los casos pasaron y no la leyeron porque saben que es mediocre y no vale la pena leerlo.
Pero ahora si toca hablar o escribir, sobre esta amiga que fue una de las que último perdí y perdimos -para los que la conocen-. Ella no murió, o posiblemente si, pero de una forma que no pienso explicar por que me tardaría mucho y ahora no tengo tanto tiempo como para hacerlo.

Ella. Ella es y no fue, una de mis amigas más queridas. Con ella compartíamos cada presentación en cuanto lugar había, y disfrutábamos compartiendo esos momentos y posiblemente aún lo disfrutemos, eso quiero creer. Actuábamos, bailábamos, cantábamos ella cantaba- y viajábamos, vaya que si viajábamos.

Pero sobre todo, todo. Eramos buenos amigos, y más que amigos, eramos cómplices, compañeros, alumnos, maestros, vecinos, hermanos, etc, etc. Y de hecho que lo tendrá que leer.Hoy no sé, pero pronto sí.

Inconsciente

Soy inconsciente de mis actos. Como bebé. Como niño, esos mimados, engreídos, que siempre lo han tenido todo.

A veces daño. Y sé que tú no te libraste de eso. Sé que te traté mal, te hice pasar por momentos feo, engorrosos, casi humillantes. Sé que fui una pésima persona contigo, de las peores en el mundo. Y no supe demostrarte lo importante que eres para mí. Pero, también sé que no siempre fui pesado, engreído, malcriado, descortés y muchos otros calificativos que, seguramente me darás o tienes preparado para mí. Y que pasamos momentos amenos, agradables, divertidos, y realmente la pasamos bien. Y esos momentos son los que más recuerdo. No porque me convengan recordarlos. Sino porque prefiero tenerlos en mi memoria. Porque las cosas malas las pongo en arena para que se las lleve el viento y las borre.

Y enserio te pido disculpas, por más mente de niño que creas que tengo -no concuerdo contigo en eso- pero lo acepto. MIL disculpas, sabes que eres importante para mí y te aprecio un montón. Y escribo esto con lágrimas en los ojos, con un horrible nudo en la garganta, y un dolor en el pecho, en el corazón.

Mil disculpas, enserio, mil disculpas. Te amé de una forma distinta, y te sigo amando de una forma pura, mucho más pura. No sé qué tan claro pueda ser. Pero es lo que siento. Y lo escribo. Y los escribo para ti. Espero, que pienses que estas palabras son sinceras. Y no de la boca para fuera.

Y eso es todo… no continuo porque no quiero terminar llorando más…

Labor de un PowerRanger

No es que sea fanático de PowerRanger. Ni eh visto todas sus generaciones.
Pero de algo estoy seguro. Soy el Ranger Azul.



Sábado 20 de febrero 2010, marcaba cuando lo encontré tirado en el fondo de una piscina inagotable, un torbellino tramposo. Que lo invitó a sumergirse y bañarse en sus agua fragantes. Este ingenuo de lo que puede suceder, aceptó y entró en sus aguas.

El miserable no sabía lo que ocurriría. Adentró sus pies planos, su cuerpo robusto y se dejó llevar por las suaves ondas de la enorme piscina. Estaba solo y extasiado por los olores que emanaba ese líquido envolviendo su pequeño cuerpo.
La piscina no era del todo paz y tranquilidad para el pobre desafortunado, ya que empezó a embestir sus aguas contra él. Enormes olas empezaron a levantarse y golpear con bravura. Esto fácilmente hubiese sido su final. Pero no, él con su empeñoso esfuerzo que lo caracteriza, soportó con merito las enormes ondas acuáticas. Y en un lapso, agotado respiraba el descanso que le daban.

Pero la piscina no se quedaría tranquila ante esto. Tenía que terminar con su vida. Extendió sus persianas para tenerlo atrapado y sin oportunidad de salir. El pobre no soportó tanto agravio. Las ondas empezaron a empujarlo, golpearlo contra los lados. Las persianas evitaban que pudiera respirar, no lo dejaba salir a flote.

Sus gritos se escuchaban, nadie le prestaba importancia. Gritó y gritó, pidiendo ayuda. Nadie lo socorrió.

Pasaron 30 minutos de cruel martirio. Nadie lo ayudó. La piscina había conseguido tu cometido. La bomba hidráulica empezó su trabajo. Tenía que retirar todo el agua de esta.

¿Cuánto tiempo habrá pasado hasta su pobre final?, ¿Cuánto habrá luchado por ser escuchado y auxiliado?, ¿Habrá muerto? Fueron incógnitas que cruzaron por mi cabeza. Conocía al desdichado casi 5 años. No podía dejarlo morir. Tenía que hacer todo lo posible para quitarle el agua que había tragado y que pueda seguir respirando.

Actué rápidamente, como todo un "PowerRanger". Un Ranger Azul. Un Ranger en retiro, si no lo salvaba. Le quité sus ropas, para que le fuera más fácil respirar. Presione su pecho para que expulsara el agua. Utilicé favores del viento para socorrerlo, unas ráfagas, para secarlo.

Dio un respiro. Expulsó parte del agua que había tragado. Mareado. Y con los ojos nublados, me miró como agradeciéndome haberlo ayudado. Supe que era hora de llevarlo con los especialistas. Cogí el primer taxi que encontré. Y entré por emergencia. Le expliqué todo al doctor. Este lo examinó. Lo metió en su quirófano. Yo solo esperé.


Pasaron unas horas. Tranquilo esperaba en recepción. Sale el doctor. Lo cuestiono. Y con una sonrisa satisfactoria me dice: "Salió todo bien, estuvo bien que lo traiga a tiempo y haya ayudado a expulsar parte del agua que tragó". Sin embargo, señaló, pueden quedar estragos en su vida normal. Su vista aún esta borrosa, puede recuperarla o quedarse así. Sus funciones motoras no van a ser los mismos. Los golpes han dañado partes importantes. Pero con paciencia puede salir bien, fue el informe del médico.

Ahora solo espero que se reponga. Que sea el mismo de antes. Que su vista funcione perfectamente, al igual que sus funciones. Y podamos seguir siendo Ranger's. Él se encuentra en reposo. Inconsciente. Pero con signos vitales estables. Eso quiero creer.



¿Qué fue todo esto?, ¿Quién se ahogó?, es un post dedicado a mi movil
quien luchó valientemente con mi lavadora.

Aventuras y Temores

Este es el primer cuento corto que he escrito. Uff eso fue hace bastante tiempo. Pero me pareció interezante colgarlo. Espero les guste.


Aventuras y Temores


En un pequeño pueblo al sur de Irlanda, se encontraba Rachel una jovencita que vivía con sus padres, en una humilde cabaña, alejada de las otras casas del pueblo. Un día muy temprano su padre la mandó a traer agua del río, que se encontraba a algunos kilómetros de la cabaña.
Entonces ella cogió un par de cubetas de madera de las que estaban en un cuartito a la espalda de la casa, para poder traer el agua que requería su padre, cuando empezó su larga caminata hacia el río; se dio cuenta de que la ruta había cambiado, ya no era como la recordaba, algo había cambiado, los árboles se habían hecho más grandes o ella se había hecho más pequeña, todo se veía distinto.


Llegando al río, algo exhausta empieza a llenar las dos cubetas que llevaba consigo, en eso ve por el reflejo en el agua del río algo parecido a un pájaro, pero más grande, más enorme. Se asustó dejando caer una cubeta al río, empezó a incorporarse y a retroceder. Al darse vuelta ve algo moverse por entre los arbustos: la silueta de un animal, algo que nunca ella había visto a sus 16 años de edad.


En ese instante el animal se dio a conocer: un dinosaurio, un velociraptor, le llegaba a la altura de sus hombros, quedó aterrorizada, dio media vuelta y empezó a correr hacía donde ella pensaba que quedaba su casa; poco después de estar corriendo se dio cuenta de que ese no era el camino correcto, estaba adentrándose más al bosque, un sendero rocoso y húmedo. Empezó a ver otras bestias, otros dinosaurios enormes, comiendo de las copas de los árboles, aunque asustada por el simple hecho de estar cerca de esas bestias, se sentía a su vez maravillada, ya que nunca había visto algo parecido, solo en sus libros.


Al poco tiempo se percata que algo estaba a su lado, el velociraptor la había alcanzado, retrocede unos pasos tropezando con una gruesa raíz, y cae asustada al suelo, intenta huir del animal, llegando a incorporarse con esfuerzo y sigue corriendo, hasta que se le presenta otro velociraptor, la estaban emboscando.


Rachel más aterrada, vuelve a intentar huir corriendo lo más rápido posible, esquivando los ataques que le propician los animales, en eso chocó con un grueso árbol, cayendo estrepitosamente al suelo, y en un esfuerzo al levantar la mirada observa con agudeza cómo se acercan a ella los dos velociraptors.


Adolorida y mareada por el golpe no logra levantarse; observando detenidamente como se acercan cada vez más los animales, olfateándola y acercando sus hocicos hacia ella; empezó a temblar, lagrimas corrían por sus mejillas, y sudor por la situación en la que se encontraba y en eso siente cómo las gotas de su mejilla se convierten en chorros de agua que instantáneamente la salva de aquél peligro.


Ella siente las cálidas manos de alguien acariciándole el cabello, intenta abrir los ojos con gran dificultad, se da cuenta de que se encontraba en el suelo, en el regazo de su padre ya que la estaba despertando, puesto que se había caído de la cama y había tenido un mal sueño. Todo fue un sueño -se dijo-, simplemente fueron mis temores internos.

Que sería de Lima...

Que sería de Lima si en estos largos viajes que uno hace para transportarse de un distrito a otro, no subieran los ambulantes.


Estos suben con cada excusa laboral. Unos juran que su familiar está muriendo postrado en la fría cama de un Hospital, otros alegan tener que mantener a su familia -ya sean hijos, padres o hermanos- o lo último que he escuchado es que son estudiantes de prepa o de universidad pero que necesitan dinero para costear sus estudios.


En realidad no se qué tan cierto puede ser cada caso de necesidad “ambulatoria” que suben en los buses de Lima.


Sin embargo estos ayudan en cierta forma a salvarnos de algunas situaciones. Por ejemplo cuando en esos viajes largos en los que pasas casi tres horas en ir y volver, por esas avenidas de ruta que el excelentísimo Alcalde de Lima está haciendo con su famosa “destruyendo” perdón es “construyendo”.


Volviendo al ejemplo has salido por la mañana, pero aún no vez la hora de llegar a tu casa, ya estas sobre la hora de tu almuerzo, apenas y desayunaste. El reloj te avisa que son la 1:30 pm y el estómago manda un rugido alertándote que si no ingieres comida vas a desangrar por dentro causándote una muerte muy dolorosa.


Ya alerta lo único que deseas es algo para comer, ya que solo imaginarte tal muerte aterradora se te escarapela la piel y ya quieres llegar a tu casa para comer la deliciosa comida que solo una madre sabe cocinar. (Ciertamente ya me dio hambre).


Y te imaginas el olorcito de la comida en la estufa, ese guiso hecho por mamá que tanto nos gusta, el sonido de las ollas y sartenes contra los cucharones que preparan este delicioso manjar. Y justo por harte de magia es tu comida predilecta.


Pero un brusco parar de bus te saca de tan hermoso sueño, el estómago da aviso nuevamente y tu deseas con más furor ver tu sueño cumplido.


Te desesperar, empiezas a mover tus piernas, tus manos, taconear el piso del bus, la angustia te va corroyendo la paciencia.


El cielo gris y magro de Lima, el estancamiento del bus, todo se presta para tu desesperante condición.


Pero… la esperanza no está perdida. Ves una luz iluminar esplendorosamente la puerta del bus, el cielo se abre dando a conocer un fondo celeste con pomposas nubes y el sol sale como para socorrerte.


Un coro de ángeles canta a tu oído, no es el paraíso, un milagro de Dios debe ser. Vez la puerta del bus la brillante luz toma forma humana, un muchacho de 20 años era el que emanaba tal luminosidad.


La luz desaparece y vez completamente tal muchacho, zarrapastroso, con gorra blanca aplomada, zapatillas viejas como mordidas por un perro, una chompa gastada, pantalón sucio y una voz ronca rasposa, que solo se abría para decir: “wafer, galletas Chaplin Chaplin, cañonazo, sublime…”.


Este iba a ser el que en cierta forma iba a calmar tu pesar con su gama de productos que cargaba en una amplia bolsa transparente.


Tus ojos brillan de entusiasmo por saber que calmaras el clamor de tu estómago. Así que te dignas a llamar a “san vendedor” y muy cortes le pides que te venda, un wafer nik y unas galletas Chaplin. El tipo te da los productos y dice: “ya causa es una luca”. Con una sonrisa de oreja a oreja, al tener ya estos dos manjares, te dispones a sacar el dinero, abres la sencillera y vuelve a frenar el carro.


Un dolor en la frente, abres los ojos. Y no hay nada, ni vendedor ni galletas. Miras a los lados y... [continúalo]

Divina Necesidad

El internet, ¿qué se puede decir de este invento? o ¿qué diría yo de este?, pues bueno, bendito sea el que creó el internet!
Este entretenido invento que nos ayuda a pasar momentos agradables de ocio y, por que no, momento culturales también, como por ejemplo cuando nos dejan tareas, copiar y pegar, ¿para que más?.

Invento que complementa grandemente mi computadora, ¿qué sería de mí y de mi compañera si no tuvieramos internet? Sería como volver al 2000-cuando aún no tenía internet pero sí computadora- nooo volver a esos tiempos en que acceder a una cabina te cobraban hasta S/ 3.00 por 1 hora, que martirio sería eso.

Suficiente con lo que pasé unos meses atrás, cuando desperté y al encender mi computadora¡no!, no había internet.

Así que desayuné y me dispuse a averiguar qué había pasado con mi complemento rutinario y porque no perfecto. Salí y empecé a preguntar a amigos que viven cerca de mi casa pero oh sorpresa ellos tampoco tenían internet, no podía creerlo, ¿algún ataque terrorista?, ¿Bin Laden ha atacado los servidores de internet?, ¿Antrax informático?; no sabía qué sucedía.

Ya saliendo del rango de mi barrio. Buscando una respuesta a mis interrogantes. Me dí con la sorpresa que habían cabinas de internet funcionando, aun funcionaba el internet -murmuré-, ¿pero que había sucedido realmente entonces en toda mi zona? Volví a mi casa con estas nuevas interrogante; ¿por qué ellos si tienen internet y yo no?.

Entonces ¡zas! que me encuentro con un vecino -aunque no conozco a muchos de mis vecinos, este era la excepción- me comentó lo que había pasado en realidad; sucedía que unos "tipos" -por así llamarlos- se habían subido muy habilmente por la noche y habían robado casi 7 manzanas de cable telefónico-que por cierto es un buen botín-, así que ahí se encontraba la respuesta a mis interrogantes, todo había sido un robo, un vil y sucio robo, que me costo 6 días sin internet, un martirio total para mí y para muchos de la zona, ya que nos quedabamos totalmente incomunicados, sin internet y sin teléfono.

No se si el internet crea dependencia, pero lo que se es que sin internet mi vida cotidiana y rutinaria se volvería un caos, un desequilibrio total, sin saber que hacer, que ver, que escuchar, sólo quedaría mi cama, para pasarme las tardes restantes durmiendo o escribiendo.